Hay multitud de tipos de terapia para mejorar el equilibrio, la espasticidad, el comportamiento, la comunicación y estimular la psicomotricidad.

En las Terapias Ecuestres se desarrollan una serie de actividades orientadas con caballos con el propósito de contribuir positivamente al desarrollo cognitivo, emocional, físico, social y ocupacional de personas que sufren algún tipo de necesidad especial o discapacidad, y el caballo se concibe como elemento integrador, rehabilitador y reeducador como herramienta de trabajo.

 

¿Qué es la hipoterapia?

La hipoterapia es un tratamiento fisioterapéutico, con una base neurofisiológica, y que se desarrolla con caballos.

A diferencia de la equinoterapia, la hipoterapia sólo está enfocada al tratamiento fisioterapéutico neurofisiológico.

El paso del caballo genera un movimiento que se transmite a través de su dorso hasta el tronco de la persona que está haciendo la terapia encima de él, consiguiendo así regular su tono muscular gracias a los estímulos repetitivos y continuos que le transmite el movimiento del paso del caballo.

Aunque el caballo pueda trotar y hasta galopar, no es muy recomendable y no está indicado para este tratamiento en concreto que se realiza en la hipoterapia, ya que el trote y el galope tiene unas fases en suspensión que no son lo más indicado para esta terapia.

Aunque puede haber casos especiales y puntuales en los que sí que se realicen ejercicios al trote y al galope ya que fomenta y aumenta la autoestima del paciente y eso les ayuda mucho en su evolución.

Si se recomienda el trote y el galope, ya que favorecen más en terapias como la terapia ocupacional, o en pedagogía, así como en la monta adaptada o el volteo terapéutico.

 

¿En qué consiste una sesión de hipoterapia?

El manejo de las riendas es una de las actividades que, por ejemplo, se trabajan sobre el caballo, con pacientes que sufren de hemiplejía.

También se realizan circuitos variados para tratar problemas de equilibrio y control postural, ejercicios de brazos con picas, pelotas, o incluso con aros, para el fortalecimiento muscular y coordinación óculo-manual.

Además uno de los factores que más influye es el emocional y motivacional que supone, además de la implicación muscular, circulatoria y articular, es el hecho de estar montando a caballo en un espacio al aire libre.

 

¿Cuáles son sus beneficios?

Algunos de los beneficios que se consiguen a través de la hipoterapia son:

  • Mejora la movilidad y el equilibrio gracias al movimiento tridimensional del caballo que se asemeja al de la marcha humana.
  • El fortalecimiento de la musculatura que mantiene el tronco recto, gracias a que se activan las fibras musculares.
  • Disminuye la espasticidad muscular, debido a que el calor corporal del caballo facilita la relajación muscular y articular.
  • El entrenamiento del equilibrio y un mayor control espacial (sistema vestibular)
  • Afecta muy positivamente a las funciones de comportamiento y comunicación en pacientes de todas las edades.
  • Además estimula la psicomotricidad y la adaptación del individuo al medio mejorando así su calidad de vida estimulándole el lenguaje para el desarrollo del habla, y consiguiendo un mayor grado de autosuficiencia aumentando su confianza, comunicación y la socialización.

 

Los efectos que se pueden llegar a notar

Esta terapia, es capaz de conseguir nuevos estímulos complementarios a los logrados hoy en día con tratamientos tradicionales, ya que un caballo al paso transmite al jinete 110 impulsos por minuto, en una serie de oscilaciones tridimensionales como son avance y retroceso, elevación descenso, desplazamiento y rotación)

El caballo para hipoterapia

La importancia del caballo en este tipo de terapias es de gran relevancia, ya que no vale cualquier caballo para realizar esta actividad, puesto que la hipoterapia es un tratamiento fisioterapéutico que se produce con y sobre el caballo.

Es por esto mismo, que el caballo se le considera parte fundamental de la terapia ya que gracias a sus movimientos hace que la musculatura del jinete imite la marcha, y esto es lo que beneficia a personas que tengan dificultad en la movilidad.

Por el momento se desconoce que exista una máquina que presente o sustituya los beneficios que supone realizar esta actividad con caballos, ni una terapia capaz de sustituir dichos beneficios.

Dado que el caballo es la parte central de la hipoterapia, es de vital importancia seleccionar aquel que presente las condiciones más adecuadas y óptimas para ello. Las cualidades que debería de reunir un caballo de hipoterapia son:

  • Ser un animal sano, en primer lugar, que no presente ningún tipo de cojera ni lesión, ni otros problemas físicos o psicológicos.
  • Que tenga un buen carácter, que sea manso y dócil, de trato fácil y tranquilo.
  • Que el caballo esté especialmente entrenado y desensibilizado a ciertos estímulos que en una situación normal puedan asustarle, como pueden ser: Sillas de ruedas, muletas, gritos, movimientos extraños o muy expresivos.
  • Que esté habituado a acercarse a la rampa desde donde se montan los alumnos y quedarse quietos el tiempo que se necesite.

Éstos, entre otros, son algunos de los requisitos fundamentales que debe de tener un buen caballo destinado a hipoterapia. Pero no todo se cierne a estos cuatro requisitos, sino que además debe de reunir una serie de características como son el tamaño del caballo ya que debería de guardar cierta relación con el tamaño del jinete, ya que esto va a influir en:

  • En que el paso del caballo, dependiendo del caso, sería interesante que tuviera un paso más equilibrado, que avance más o sea más elevado.
  • La anchura del caballo, ya que dependiendo de cuanto pueda abrir las piernas el jinete podrá montar mejor un caballo u otro.
  • La alzada del caballo, de modo que la persona que este a pie en la tierra sea capaz de prever y asegurar en caso de que se produzca algún contratiempo al jinete.

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